¿Te acuerdas de Berlín?

de Stefano Carbone


¿Te acuerdas de nuestras miradas,

perdidas en las alturas,

divisando los edificios de Berlín,

vertical telaraña de metal?


¿Recuerdas, tú y yo,

y nuestros iris embrujados,

como niñes

en un mundo de vidrio y elevaciones?


Te acuerdas de esa brisa de cambio,

de Eternidad renovada,

la libertad dilatada por los espíritus

de quien nos precedió,

entre esas calles,

rayadas de historia y letras,

y la libertad de ese presente,

lejana de distopías remotas,

pesadilla indeleble,

muerte precoz de la misericordia…


¿Te acuerdas el atardecer de Berlín,

mientras viajábamos,

en un apesadumbrado tren,

volando encima de volubles andenes,

hacia Potsdamer platz?

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Un mundo ideal

de Stefano Carbone


¿Cuánto tendremos que soportar?

La sentencia del gentío,

amarga vencedora de la empatía

guía del ser humano,

faro iridiscente

galaxia forastera,

misericordia hacia al otro,

lábil afán,

eclipsado

por el fácil juicio

de mustia ceguera.


Estigma,

una arenga sin derecho,

vago parpadear de la conciencia

incapaz de inferir el ajeno.

Turbio envanecer

de las palabras

culpables de lacerar el alma

sombríos hierros

sin honra.

Estéril guerra,

predadora de vidas

y vehemencia,

lucha sin vencedores.


Perpetrada por quien lee abominación,

donde solamente

hay diversidad.


Un mundo ideal,

sería dejar florecer

color y alma,

poción fecunda,

antídoto al veneno de la intolerancia…

Dulce ambrosía,

aún prohibida

para quien suplica escucha.

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Micropoema No dejes para mañana

de Stefano Carbone


No dejes para mañana un ‘te quiero’

respétalo cual ritual.

Como la luna,

que asciende cada noche.

Ritmo arcano,

soliloquio de luz pulsante.

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Amor día a día

de Stefano Carbone


No vengas el sábado a mi casa,

recortando nuestro espacio

a una hora de diversión.


Sé parte de mí, día a día.

Ven entre semana,

quiero respirarte en la vida real.


No anhelo

a idealizarte en el ocio,

en la ilusión de las vacaciones,

quitando lastre a tu inquietud.


Quiero una inercia objetiva,

conocer tu esencia

vivir lo cotidiano,


contemplando el cansancio

de la soledad,

que te alberga.


Desvélate,

con intacta honestidad:

tus fracasos,

tus agobios,

el placer escondido que te alumbra

en la tormenta que llevas.


Mal costumbre

el reclamarte peinado

pulcro para el baile y la boda

sin otear el caos de tu rutina.


Te miraré así,

recóndito,

como planta al lado de la oficina,

punto de verde luz

en la cárcel sombría

del capital humano.

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Empiezo

de Stefano Carbone


Empiezo,

ritual arcano

que estrena el devenir,

salto profundo

en cielo terso,

aire libre,

con paso incierto.


Escasez de suelo

imprescindible por dejar lo ordinario,

un camino interestelar

en autopistas evanescentes.


Empiezo hoy,

con la luna llena,

renovación vidente,

perdiendo mis miedos

velándolos con esperanza

mojada de reverencia.

El llegar del mañana,

lleno de gracia y olvido,

póstumo alcance,

será como agave

en el desierto,

agua ocultada

para templar la sed

del peregrino.


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