Mi rattrista oggi il mare,
solitario e incatenato,
come fu, un tempo, Prometeo.
Abbandonato,
come un sepolcro,
dalla folla trepidante,
incapace di concepirlo
all’infuori del gaudio.
Poesía y Collage
Mi rattrista oggi il mare,
solitario e incatenato,
come fu, un tempo, Prometeo.
Abbandonato,
come un sepolcro,
dalla folla trepidante,
incapace di concepirlo
all’infuori del gaudio.
Ciudad,
vernácula de intercambio,
ideal línea de soberbia…
Ciudad …
Silencio irreal,
desierto de sueños
amor veraz…
No pude escapar del verbo,
inolvidable inquietud,
no pude cruzar la línea roja
que separa tu fallo del mío:
el confín,
indefinido rasgo
que aparta carne y almas,
derecho y sosiego,
y atrapa, cual miedo,
sin dejar espacio
para pulcro perdón.
Chthlhu
Cthulhu fhtang!
Señor del sueño sin sueños,
caos eterno,
te invoco desde el abismo,
llena mi ser entero,
de tu oscura majestad.
Vampiro
Me nutro de ti cada noche,
incapaz de olvidar tu latido,
único don celeste
capaz de aplacar mi verdugo.
Te ríes,
te ríes estúpidamente
de mi miedo,
infamando el frágil,
castigando la inexperiencia,
llamándola torpeza.
Me gustas cuando hablas
porque estás aún más presente
y el verbo cobra de repente
sentido en tu piel.
Que me perdonen Neruda
Como lumbre de antigua vela,
perdida por un céfiro septembrino,
guiña la vida,
suspendida entre gemido y jadeo,
vigila rauda,
en la espera de la noche,
pasado atardecer asombroso.
de Stefano Carbone A veces me figuro como móvil defectuoso que sobra en calentarse bajo el ígneo sol de verano, torpe en trasmitirse, apto, quizás, solamente en remitir mensajes de noche, mojado de insomnes ilusiones, preferiría ser libro, colmado de pulcras palabras dueño de su equilibrio abierto en la necesidad, afín a las mentes libres.Sigue leyendo «El móvil»
de Stefano Carbone Hoy se me escapó un lunar, huella paterna manchada de veleidad. Me lo quité para ganar mi libertad, para cortar la descendencia: la piel volcada en tersa y sangría tela de pulcra oquedad, casta hoja sin historial. Hoy se me escapó un lunar, un signo más que no hay siembra que seSigue leyendo «El Lunar»