de Stefano Carbone
Que ruido que hace el viento,
como arañazos de plata,
un verdugo de otoño que me recuerda que es hora de perder mis hojas,
dejarlas en el más allá
sin demorar en mirarlas en los recuerdos
sueños de metal galvanizado,
más duros que la melancólica noche
que alarga sus sombras por quitar una hora demás.